Wicca es, literalmente, arte de las brujas. Se trata de una religión que surgió hace unos 60 años y está basada en prácticas con tendencia panteísta (de panteones de dioses) y centrada en la Tierra.

Las wiccas surgen en Inglaterra, en la primera mitad del siglo XX, en los años 60 Gerald Gardner popularizo la religión del “culto de brujas y brujería” y a sus seguidores les llamo “las Wica”.
Mucha gente tiene grabado lo ocurrido en la historia donde las brujas han sido perseguidas y llevadas a la hoguera. Según la creencia popular la bruja era una persona mala que influenciaba el mal en los demás y adoraban al demonio.
Los wiccanos por el contrario no adoran al demonio, no creen en él ni en ninguna religión monoteísta. Ellos adoran la Naturaleza, la Tierra y los dioses que las representan. Jamás hacen un hechizo sin el consentimiento expreso de la otra persona.
Los rituales de las Wiccas consisten en movimientos, pensamientos y acciones a través del cual la energía divina de la vida humana se alinea a las energías universales.
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Caroline era una pequeña que tenia mucha fe de que los fantasmas existían, a medida que se iban acercando la Noche de Brujas o Halloween, su única ilusión era salir a buscar golosinas con la esperanza de encontrar a un terrorífico fantasma para pasar un buen "susto". Sobra decir que Caroline era amante de los cuentos de terror.
La noche del 31 de Octubre, se disfrazó y con sus amiguitas se fue a conseguir muchos dulces y a ver si encontraba alguna aventura. Al volver a casa, después de cenar se quito el disfraz, buscó un escondite donde guardar todas las golosinas que había recolectado, procurando, eso sí, que nadie la viera, porque no quería compartirlas con nadie. Se quedó dormida muy temprano. A medianoche escucho un ruidito la despertó, echo la mirada por encima de las sábanas y cuál fue su sorpresa al observar que lo que había a los pies de su cama era nada más y nada menos que… ¡un fantasma!
Era blanco y se deslizaba flotando. Caroline le miraba detenidamente y casi sin respirar. De repente, el fantasma desapareció haciendo un ruido como el de un papel que se arruga con las manos. Por la mañana nada mas levantarse corrió a contarselo a su familia lo ocurrido la noche anterior. Su madre intentaba por todos los medios convencerla de que habría sido un sueño, pero Caroline logró que sus padres subieran con ella hasta su cuarto. Una vez allí, su hija les enseñó dónde lo había visto… y, ¡oh, sorpresa! Habían desaparecido todos los caramelos de su escondite, ya no tenía ni sus chocolates, ni sus galletas conseguidas con tanto esfuerzo la tarde anterior.
¿Habría sido el fantasma? ¿Los fantasmas comen chocolate y golosinas? Hoy… 22 años después, Caroline aún no conoce la respuesta y los científicos no han podido confirmar en qué consiste la dieta de un fantasma lo que Caroline sí sabe es que si aquél día hubiera compartido sus dulces con sus papás y sus hermanos, no se habría quedado sin ellos, así que… este Halloween compartid vuestras chuches con quien podáis, ¡no vaya a ser que vuelva el fantasma tragón y se los coma!