La
aromaterapia es una técnica derivada de la herbolaria que utiliza los aceites esenciales extraídos de las plantas aromáticas para mejorar el estado de salud general y, sobre todo, el estado de ánimo mediante la aplicación de los aceites sobre la piel o su inhalación.
Aunque se utiliza como terapia de apoyo en el tratamiento de múltiples enfermedades como la artritis, los dolores musculares y articulares, los reumatismos y la mala circulación, entre otros, su eficacia está realmente demostrada en cuanto a los beneficios que produce en el estado de ánimo.
Los aceites esenciales tienen e
fectos psicológicos relajantes, equilibradores, estimulantes, antidepresivos y estimulantes… Los más utilizados para la aromaterapia son los del geranio, la lavanda, el árbol del té, el limón, el cedro y la bergamota. Son aceites muy concentrados y muy volátiles, se evaporan rápidamente.
Estos aromas, al detectarse por el cerebro, alcanzan el sistema límbico, responsable de las
emociones y produciendo cambios.
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Si todavía no conoces las flores de Bach, te recomiendo que prestes atención a todos los beneficios que pueden aportarte. Te explico a continuación cuál fue su origen y para qué se utilizan.
Edward
Bach es el médico inglés que investigó las propiedades de 38 flores de la campiña
inglesa. Estas flores, se pueden utilizar para distintos problemas emocionales.
Esta
terapia florar parte de la idea de que los desequilibrios emocionales son origen
de las enfermedades físicas y mentales. Su efecto, principalmente, disminuye la intensidad de
padecimientos del ánimo, como el odio y desarrolla la tolerancia.
Afirman
que los remedios florales son compatibles y no sustituyen a otros tratamientos.
No tienen contraindicaciones, no hay riesgo de sobredosis, no tienen efectos
secundarios ni pueden llevar a la adicción.
Son
preparadas a partir de flores de plantas silvestres y árboles que sumergen en
agua y se exponen al sol o la ebullición. Este proceso termina con una solución
bebible que se comercializa en pequeños frascos, en farmacias o tiendas
especializadas.
Los
terapeutas florales no trabajan con la sintomatología física, sino con el ánimo, que va a ayudar a vincular el remedio con la persona y su estado psicológico.